Mi mirada está tejida por dos mundos. Nací en Nepal, entre la grandiosoria de las montañas y una espiritualidad que habla en silencios y colores. Me crié y formé en Madrid, una ciudad de ritmo vibrante, efervescencia cultural y luz mágica. Fue aquí donde desarrollé mi arte de manera consciente, alimentándome no solo de la fotografía, sino también de la música y la pintura. Estas disciplinas hermanas me enseñaron el ritmo de una composición, la emoción de una paleta de color y la profundidad de una narrativa visual.
Por eso, cada sesión o proyecto que emprendo va más allá de la técnica. Es un diálogo. Un intento de conectar con la esencia de las personas, los lugares y los momentos, para crear no solo una imagen, sino una obra que evoque y perdure.
Mi cámara es, en definitiva, mi herramienta para traducir la emoción en herencia visual. Y sería un honor emplearla para contar tu historia.
La chapelle des Pénitents Blancs à Vence
santiago phuyal